brindemos por el 13

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sábado, 20 de febrero de 2010

digitus impudicus


No estoy sorprendida porque tarde o temprano Aznar tenía que sacar sus músculos de paseo; y no me refiero a los fotografiados y descolocados abdominales sino al dedito índice que tan bien estira.

En blogs pasados mostraba mi reticencia por las voces y la falta de educación a la hora de mostrar opiniones, y hoy asisto a un nuevo episodio de desparpajo y falta de educación -que no de tacto- ante las críticas.

Se supone que es fruto de un calentón pasajero, y que todos en alguna ocasión hemos enseñado nuestro dedito, pero lo verdaderamente importante es el hecho de que un ex-presidente del gobierno muestre tan a las claras lo que los reproches de sus opositores le provocan.
Ahora que lo pienso, igual es lo mismo que le provocaban cuando era presidente.

martes, 16 de febrero de 2010

Estaba yo esta mañana pensando cómo se llaman las crías de la mula - esto si que es una duda y no las de Descartes- cuando me han devuelto al mundo las voces de un grupito de gente que pretendía que su opinión se levantara sobre la de los demás. Pues bien, últimamente tener opinión propia es suficiente para que la gente te la lance a la cara como si te interesara. Lo cierto es que no me interesaba mucho que me hablaran sobre su preferencias , creencias y demás historias, pero me han hablado y lo mejor es que buscaban mi aprobación ante los demás. Como lo de hacer de Rey Salomón nunca se me terminó de dar bien - seguro que yo habría terminado quedándome con el niño y cortando en trocitos a las madres- pues decidí asentir y sonreir, por aquello de la cortesía... pero no, querían votos a favor o en contra, y no es que no me guste debatir u opinar, pero no mucho, de forma obligada, poco elegante o entre voces.
Y ahora que ya han desaparecido las voces me queda una nueva duda: ¿Si la opinión o " doxa" era una de las formas de conocimiento en qué momento se ha convertido en ruido?